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Perspectivas y expectativas electorales 2024: Una mujer en la presidencia

Perspectivas y expectativas electorales 2024: Una mujer en la presidencia

En México, no es la primera vez que una mujer se postula para la presidencia, pero esta vez, las condiciones políticas, las coaliciones y la configuración de los espacios de poder territorial hacen posible que una mujer se convierta en la próxima presidenta del país.

Este hecho resulta aún más llamativo debido a que la cultura política predominante tiende a enfocarse más en el poder central que en los niveles/poderes locales y municipales. En cualquier caso, es una primicia que, como todo, tendrá sus ventajas y desventajas según la configuración del sistema político vigente.

Recordemos que nuestro sistema se remonta a 1929 con la fundación del Partido Nacional Revolucionario (a partir de 1946, PRI), que aglutinó a decenas de partidos y movimientos políticos locales de distinto signo ideológico, así como a los principales sectores de la población de esa época (obreros, campesinos y soldados), en torno a un solo partido, una sola vía para acceder al poder y un solo jefe: el presidente de México, quien tenía bajo su poder la gran mayoría de decisiones políticas, económicas y sociales del país.

Este sistema operó como hegemonía, siguiendo la terminología de Giovanni Sartori, gracias al método de reparto de posiciones de poder y la garantía de que cada grupo político afiliado al partido de Estado tendría, tarde o temprano, su espacio de poder, o incluso la Presidencia. En casos necesarios, el sistema cedía espacios a su escasa oposición para pretender la existencia de contrapesos.

En los años 70 y 80, el ala de izquierda del PRI obtuvo su tercera oportunidad de gobernar al país, pero el incremento de corrupción gubernamental y abuso de poder, provocaron una severa crisis económica; el sistema se tambaleó y marginó del poder durante casi 30 años a la gran mayoría de los responsables de estas crisis, la cesión de espacios a la oposición se convirtió en una obligación del sistema presionado por la ciudadanía organizada y la alternancia partidista en los distintos niveles de gobierno se hizo la constante. Por vez primera en 1997 hubo contrapesos reales al poder presidencial.

Importantes miembros de aquel grupo de izquierda se escinden del PRI y crean el PRD, otros más se mantienen en posiciones de bajo perfil dentro del propio sistema. En el año 2000 ganan la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal que ya tenía el PRD desde 1997.

Con esta victoria política, el ala de izquierda del sistema logra capturar un bastión territorial, de poder y recursos públicos necesarios para afianzar su posicionamiento. ¿El sistema cambió? No, cambiaron sus titulares; y el PAN en la Presidencia no cambia las reglas del juego sustancialmente.

Desde este grupo de izquierda compite Andrés Manuel López Obrador, político formado en los años 70, en dos elecciones presidenciales (2006 y 2012), hasta que logra la Presidencia en 2018, con nuevas siglas partidistas, MORENA, y en alianza con otros dos partidos, aunque con exactamente los mismos personajes que detentaron el poder político entre 1970 y 1988.

Habiendo tres opciones, nos enfocaremos en aquellas que (hasta hoy) las encuestas las posicionan con mayor posibilidad de ganar la elección: Xóchitl Gálvez por la coalición de oposición PAN-PRD-PRI, y Claudia Sheinbaum por la coalición oficialista MORENA-PT-PVEM.

Xóchitl no milita formalmente en ningún partido, pero ha sido postulada a diversos cargos públicos por el PAN desde el año 2000 (Diputada federal, Jefa Delegacional, candidata a Gobernadora de Hidalgo, Senadora, etc.) y actualmente encabeza una alianza entre el PAN, PRI y el PRD, marcando un cambio significativo al pasar de ser opositores en el pasado a ser aliados en la actualidad.

En general, Gálvez presenta propuestas para el sector privado y la economía de mercado, la entrada de inversiones, el respeto a las instituciones autónomas como la UNAM, INAI, COFECE, IFT, Banco de México y, en particular el INE, que representa históricamente el punto de quiebre que permitió la alternancia partidista en la Presidencia.

Respecto a los temas de agenda, el enfoque principal de la candidata de oposición se centrará en combatir el problema de la inseguridad que ha afectado a México desde hace varios años. Otros elementos claves incluyen recuperar las estancias infantiles eliminadas desde el 2019, libertad de prensa y reforzar la búsqueda de personas desaparecidas.

Algunos grupos han manifestado preocupación por los temas sociales, la vigencia de los programas sociales y el grado de intervencionismo del gobierno en la economía. En respuesta, Xóchitl manifiesta su acuerdo en mantener los programas sociales, como las becas y las pensiones para adultos mayores, permitir inversiones que en este sexenio no se lograron o se revertieron, como la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México. Además, Gálvez destaca que no busca imponer una agenda ideológica y está abierta a que la sociedad civil ejerza su labor en condiciones de libertad.

Un elemento en contra de esta candidatura es el hecho de que el voto conservador ya no lo tiene asegurado el PAN, debido a su giro ideológico de facto en los últimos años.

Otro aspecto a considerar es el poder local, ya que, de ganar la Presidencia, enfrentará una férrea oposición en los Estados gobernados por MORENA que son mayoría; hecho que también dificultará las reformas constitucionales que proponga al requerir el apoyo de 17 Congresos estatales (regularmente el partido político del gobernador en turno tiene la mayoría de escaños en el Congreso local).

A su favor tiene las estructuras de 9 gobiernos estatales y la coalición de gobiernos municipales del PAN, PRI y PRD, que en conjunto suman 849 municipios (34.3% del total de municipios de México). Sin embargo, es importante recalcar que aproximadamente dos terceras partes de los recursos municipales dependen de sus respectivos gobiernos estatales y del federal, limitando su margen de acción, especialmente en municipios rurales.

Claudia representa la continuidad del régimen actual, con la particularidad de ser la portadora oficial de la agenda del presidente saliente que no niega, desde su discurso inaugural, que desea pasar a la historia como lo hicieron Lázaro Cárdenas o Benito Juárez, razón por la cual la designación de la candidatura de su partido revivió la práctica de la designación presidencial, ahora respaldada por una encuesta.

Sheinbaum es seguidora de la izquierda socialista, militó en el PRD y hoy es militante de MORENA. Este historial político ha sido marcado por una agenda ideológica que, en temas como comunicación política, salud y educación pública, impulsó siendo Jefa de Gobierno en la Ciudad de México.

En la práctica, durante el mandato de Claudia como Jefa de Gobierno, el sector privado mantuvo sus operaciones sin interrupciones en la Ciudad de México. A primera vista, esto sugiere un bajo riesgo de una transformación económica abrupta en los mecanismos reguladores actuales. Sin embargo, es un hecho que, tanto la agenda marcada por López Obrador y el ala que representa Claudia, apuntan a una mayor intervención del gobierno en la economía. Esto mediante la provisión de servicios como Internet, la recuperación del monopolio en sectores como telecomunicaciones, energía y trenes de carga y de pasajeros, así como el aumento del déficit y la deuda pública.

El paquete de reformas constitucionales presentadas el 5 de febrero de este año son esencialmente el punto de partida de la agenda de la candidata oficialista.

La diferencia estará en la elección del Congreso de la Unión, de cuya composición depende la reforma de las bases constitucionales o el mantenimiento de un sistema de contrapesos efectivo que toda democracia necesita. Hasta ahora todo apunta a que la coalición oficialista no logrará la mayoría calificada (66%) en el Poder Legislativo federal.

Sheinbaum tiene a su favor el aparato burocrático del gobierno federal que suma 1.6 millones de personas con su respectivo control de recursos, 23 de 32 gobiernos estatales en manos de su partido o de sus aliados (serían los casos de Morelos y San Luis Potosí), además de la negativa de Movimiento Ciudadano para aliarse a la coalición opositora.

Por su parte, a nivel municipal, MORENA y sus aliados encabezan 778 gobiernos municipales (31.5% del total nacional), con la ventaja de alineamiento entre los tres órdenes de gobierno y, por ende, una menor volatilidad política.

En su contra juegan la presencia dentro de MORENA de grupos políticos no afines a su designación, los resultados electorales en la Ciudad de México en 2021 que ponen en riesgo el bastión de su partido político, la falta de emotividad natural en su personalidad, la carga de los decepcionados por el gobierno federal y el simple hecho de que no hay una heredad natural de la popularidad de López Obrador hacia su candidatura.

Las opciones están en la mesa y si México desea mantener un régimen democrático es necesario garantizar la existencia de contrapesos efectivos que eviten la concentración de poder en pocas manos que degenere en autoritarismos, un enorme riesgo que, dado el sistema político que hemos construido, es real.

Lo que sigue es que desde la ciudadanía se mantenga un estado de vigilancia, exigencia y acompañamiento a la autoridad vigente, porque para que haya democracia, se necesitan demócratas activos.

Autor

  • José Luis Dueñas

    Maestro en Administración Pública por la Univ. Dr. Emilio Cárdenas, Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la UNAM. Diplomado en Dirección Estratégica de Marketing por la Universidad Panamericana. Subgerente de la división Digital Advisors en ibsolutions GROUP. En el sector académico es profesor de licenciatura en la UNAM y en el MBA en la Universidad Internacional de la Rioja en México (UNIR). Durante 12 años se desempeñó en investigación y asesoría en los ámbitos legislativos Federal, Estatal y Municipal; y en el campo de la Planeación a nivel municipal.